Hogar….

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HOGAR  DULCE HOGAR by 3condons

Por fin llegaba a casa, nada mas cerrar la puerta se dijo: hogar dulce hogar.  Llevaba mas de una semana por ahí desperdigado, de aquí para allá. Dejo la bolsa, su chaqueta en el sillón y se echo en el sofá, se quito con ayuda de sus pies las zapatillas que cayeron por detrás del brazo donde tenia apoyadas sus piernas, movió los dedos y sonrió.

Estaba pensativo, pero cansado. Sin poder evitarlo recordó la ultima noche antes de partir, donde su novia le había ofrecido un expectaculo de striptease o baile erótico, solo para sus ojos. Donde lo dejo ojiplatico, con un vestido azul traslucido que realzaba sus curvas, donde percibía bien, sus senos moviéndose al mismo son que ella, su cintura, su ombligo, sus nalgas, su pubis, sus piernas, y su tez blanquecina, bañando sus hombros, cuello y mejillas, su pelo rojizo y ondulado.

En medio de ese dulce y seductor pensamiento se encontraba, cuando se acomodo la polla a su derecha, mientras le decía: Hoy no te toca, estoy reventado. Continuo a lo suyo, como deseaba tenerla entre sus brazos, tantas veces la había soñado durante la semana, que inmerso en ellos se quedo dormido.

Lo despertó el olor a café recién echo, abrió un ojo y se sorprendió al verse todavía en el sofá, llevaba intención de pasarse a su cama la noche anterior, tan cansado estaba que allí mismo se quedo. Tapado con una manta, desde sus pies a un poco mas arriba de su cintura. Sobre un taburete había una taza de café caliente y humeante mas un donut, que buen desayuno se dijo.

Se incorporo un poco y quedo sentado, estaba sorbiendo un poco de café cuando su madre entro por la puerta del salón. Quien sino le podía haber preparado tal desayuno y taparlo, como cuando era pequeño. Le encantaban esos pequeños detalles, pese a ser ya un hombreton, su madre a veces lo trataba como un niño, con beso en la frente incluido.

Que tal la semana? Veo que no te duchaste anoche, te he puesto la ropa a lavar, hay que ir a por pan, bajaras tu, no? Anda desayuna y a la ducha de cabeza que hueles a tigre, así también pongo esa ropa en la lavadora. Cuantos días te quedas?

Madres, no debían de desaparecer nunca. Se alegraba de verlo, pero no le había dado ni un respiro, ni decir palabra. Salgo mañana, fue cuanto le pudo decir, antes de que lo achuchara para asearse.

Acababa de salir del baño cuando recordó, que anoche quería haberle dicho que ya había llegado, pero dado la hora que era, no lo hizo, se fue a su habitación cogió el móvil y la llamo directamente. Nada mas descolgar oyó un “polla” apelativo cariñoso por el cual ella lo llamaba, desde que él un día la llamo “xoxo”, y desde ahí, se le quedo.

Esta vez no la podría ver, aunque lo deseaba con todas sus fuerzas, estaba todo el mundo de confinamiento en sus casas, por el covid19, esperaba que en un par de semanas se levantara la veda, aunque él no paraba, ni muchos tampoco.

Tenían una relación abierta, dado que nada mas comenzar ella le dejo bien claro no iba a dejar de jugar con otros, al igual que el podría hacer, y tanto que lo habían hecho.

Al principio fue reacio, su pensamiento, sus creencias, y el que dirán, le impulsaron a decir que no, pero mas tarde comprendió que era como debían ser, libres de elegir con quien. Aunque, sabia que al comienzo todavía frecuento amistades para saciar su apetito sexual, ahora ya no lo hacia, esperaba a encontrarse con ella, y ella sobre decirle siempre con quien hablaba y como, por capturas de pantalla, también era cierto que lo esperaba. Jugaba con otros, pero lo esperaba. Cuando lo veía aparecer se lo comía a besos, no le importaba quien mirase, ni donde se encontrasen.

Como había sido tan retrogrado, durante casi toda su vida de decir que no quería una relación, tantas escusas puso que ya no sabia ni como pudo llegar a decir, si.

Su trabajo mandaba, el que estaba tanto tiempo fuera de casa, como iba a tener pareja, para que le fuera infiel a la primera de cambio, pues no lo deseaba así, donde se quedaría su libertad, si tenia pareja, no podría conocer mas profundamente a chicas y mujeres sin ningún tipo de compromiso, hacer y deshacer a su antojo. El no quería tener dueña, quería ser libre como el viento.

Bajo a por el pan y subió, por el camino charlo con algún amigo a grito pelado desde la calle, dado que ellos se encontraban en sus balcones. Llego y después de hacer unas cosas importantes y hablar por vídeo llamada con sus sobrinas y hermanos, entro en su habitación y se tumbo en la cama, cuando oyó un grito de su madre que decía: No te duermas que comemos en 1 hora.

Su mente seguía pensando en ella, como aquel día, después de mucho quedar y verse, confesiones, sexo, se habían encontrado con un chico mas joven que el, mas alto, mas cuadrado, mas todo, hasta él lo veía guapo, y después de un ratillo de charreta, el chico en cuestión le pregunto a ella, quien es este? En tono despectivo, y ella contesto: Mi novio. Como había sonado ese, mi novio, se sentía orgulloso. Fue en ese instante donde por primera vez se dio cuenta, que su novia podía tener a cualquiera, pero que lo prefería a el. Cosa que a él también le sucedía.

Cuantas locuras habían hecho juntos, cuantas aventuras, que antes ni se habría atrevido a confesar, ni pedir. Ella que no tenia fin, y de vez en cuando frecuentaban la zona de la costa para saciarla de tal modo que a el le fuese mas fácil sobrellevarla, aunque le encantaba verla gozar con unos y con otros, le volvía loco, y mas cuando ella tan solo con su mirada pedía ser devorada solo por él, sus besos eran suyos, no eran de nadie mas, así fue a lo que acordaron en su día, y así continuaban.

Nunca creyó que con su edad, recuperara tan rápido. Dado que ella era de tríos, y le encantaba ser follada pero tener la polla de él en su boca. Tantas veces le dijeron los amigos, que la mamada era diferente y no se lo creía que cuando le paso, vaya que si era diferente y placentera, imprevisible, Ahora lo sabia bien.

Ella  era provocadora hasta el infinito, si así lo deseaba te ponía palote tan solo con hablar con ella unos instantes. Su naturalidad para afrontar todas las cosas era tal, que te hacia perder el sentido. En cuantas ocasiones se vio inmerso en un quiero y no puedo, pero en cuanto veía ocasión se la follaba sin compasión, sin mediar palabra, en un baño, al final de una barra, en el coche, en el parquing, en una silla, en donde viera que podía, la adrenalina era tal que sucumbía a sus perversas y alocadas provocaciones, siempre con una sonrisa en su rostro, o acariciando con su lengua su labio superior.

Ella lo provocaba para que así fuese. Le encantaba jugar en lugares públicos, y el acepto ese juego desde el primer instante, donde se dejo meter mano en aquel bar repleto hasta la bandera, donde se encontraron en la barra y se saludaron con un par de sonrisas, y se quedo prendado de su  melena  color fuego.

Cuantas pajas se había echo, recordando aquel primer encuentro, donde se dejo llevar por la lujuria y las ganas. Lo recordaba bien, en mas de una ocasión lo habían repetido y le encantaba.

Fue con sus amigos a tomar algo a un pub de moda, llegaron y estaba completito, se quedaron de pie, junto a la puerta, bailando. Y en una de esas veces que se acerco a la barra a pedir, la tenia a su lado sonriendole picaramente, pasándose la lengua por sus labios carnosos y rojos, llevaba un vestido corto vaporoso naranja cogido solo por un lazo en su cuello, muy abierto de escote, donde  podía apreciar casi sus pechos, no desafiaban la ley de la gravedad pero deseaba acariciarlos, besarlos y lamerlos, absorto estaba en sus pensamientos cuando noto como los botones de su pantalón eran desabrochados uno a uno, dejando tan solo cerrado el de arriba, se quedo mirándola y ella tan solo le sonreía, mirándolo a los ojos.

Se dio la vuelta, le daba la espalda, su vestido era totalmente abierto hasta donde pierde su nombre, se acerco mas a el, estaban casi pegados, volteo su cabeza, lo miro y esta vez le metió la mano directamente dentro del pantalón, donde comenzaba a acariciar su miembro que crecía por momentos, se la saco del mismo, la volteo y acaricio su culo  dándose cuenta que no llevaba nada debajo de su vestido, seguía sonriendole, cuando ella saco un preservativo y se lo dio, estaba loca o que? Le dijo, quieres que te folle?  Aquí? Ella asintió con la cabeza.

Se separo un poco, él se acomodo los pantalones un poco mientras ella le cogía la mano. Entraron en el baño de los hombres como un ciclón, vació en ese instante, increíble se decía para si mismo. Se le subió a la cintura, abrazándolo con sus piernas, mientras  sus brazos le rodeaban  el cuello,  empezó a besarlo con una pasión que su entrepierna se hinchaba mas que en la misma barra, su chica estaba deseosa de salir y entrar en acción.

La levanto en volandas, la apoyo en aquel lavabo, donde había un trozo seco. Sus bocas no perdían el contacto,  y mientras él se desabrochaba los pantalones y los dejaba caer en el suelo, sacando primero de su bolsillo el condón que anteriormente le había dado ella, ella por su parte le iba quitando la camisa, no desgarrandosela sino botón por botón y descubriendo su torso depilado, bronceado y cuidado.

Sin mediar palabra alguna, se enfundo el chubasquero, mientras saboreaba su cuello, sus labios, su lengua, sus pezones duros y erectos, irguió la cabeza un momento y en sus ojos vio como le pedía a gritos que la embistiera tal cual toro bravo, la agarro por sus caderas, y comenzó a penetrarla como si no existirá un mañana, sabia que iba a durar poco, pero ella lo agarraba con tal fuerza entrelazando sus piernas a su espalda, que todo hacia prever que el clímax de ambos estaba mas cerca de lo que el esperaba. La penetraba a golpe seco, a su tiempo, recreándose un poco, no le gustaba ir de maquinita, acelero su ritmo y casi explotaron los dos al tiempo. Ni se percataron ninguno de los dos, si había entrado alguien en el baño, ni les importaba tampoco. Se recompusieron sus vestimentas, al salir de aquel baño ella se fue, y él volvió con los amigos.

Tardaron meses en volverse a encontrar y fue por una casualidad, los presento un amigo en común, cuando dijo, os conocéis? Los dos dijeron lo mismo, un poco. No sabían el nombre del otro, porque simplemente no lo preguntaron, disfrutaron del momento y ya, como venia siendo lo habitual en ellos, tiempo después se dieron cuenta. Estuvieron mas de una hora hablando, se dieron los teléfonos y esa misma tarde se llamaron.

Al igual que iba hacer el en este justo instante, llamarla para saber como iba su claustro, debía de tener los juguetes cargados a tope se decía, o ya quemados. Las dos eran posibles conociéndola, y mas sabiendo que justo llegaba por dos días y no podían ni verse, dado que no vivían en la misma ciudad.

Escuchaba a su madre tararear, se levanto y cerro su puerta con el pestillo, acto seguido se desvistió y se metió en la cama, junto con el móvil. Quería verla aunque fuese a través de una pantalla, como habían hecho tantísimas veces cuando se encontraba fuera.

Viva el ciber sexo!  

b7s Rosa

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