Fantasía hecha y dos veces: experiencias con hombres que se visten de mujer
Hace tiempo que tenía una fantasía que había compartido en distintas ocasiones, y siempre involucraba a hombres que se visten de mujer. Vivirla… es otra cosa. Es un placer intenso, morboso, que te hace sentir en el cielo una y otra vez.
Mi fantasía cumplida
Mi fantasía, ya cumplida en dos ocasiones en poco tiempo, era un “trenecito” con un hombre y una persona trans: yo de locomotora, luego la persona trans y, por último, el hombre.
Aunque no la he experimentado exactamente como la imaginé, sí disfruté un trenecito siendo locomotora con dos hombres: uno me penetraba oralmente mientras el otro lo hacía con él. Apoyada ligeramente en mis codos, con la vista frente a la escena, cada gesto, cada movimiento se grababa en mi piel: espectacular y excitante.
Luego llegó la fantasía: una mujer frente a mí, con sus pechos a apenas un palmo de mi cara, mientras me penetraba con su miembro natural —no de goma, ni con strap o arnés, ¡natural!— con fuerza, pasión y delicadeza al mismo tiempo.
Sé que puede sorprender a muchos, pero a mí las chicas no me atraen; nunca lo hicieron. En los 12 años que llevo en un entorno liberal, ya he aprendido a dejarme hacer, cosa que al principio ni de broma.
Reflexión sobre curiosidad y placer de hombres que se visten de mujer
Y aquí surge la reflexión: ¿Qué impulsa a un hombre a vestirse de mujer?
Hoy escribo este post para compartir mi opinión: la curiosidad, simplemente.
Muchos hombres disfrutan explorar su lado femenino, ya sea con ropa, pechos de silicona, maquillaje o actitudes femeninas. Lo hacen por placer, excitación o diversión.
Otros disfrutan de prácticas sexuales como el beso negro o encuentros con personas de su mismo sexo, sin que ello implique necesariamente que sean gay o bisexuales. Simplemente están explorando su curiosidad y su placer.
“Ver cómo se le iluminaban los ojos mientras se vestía minuciosamente, tal cual nosotras para un encuentro íntimo, es muestra de que a hombres que se visten de mujer realmente les apasiona explorar su placer, y punto. Cada cual se explora sexualmente a su tiempo, y no por ello somos raros. Mi opinión es que todo es repletable.”
La práctica del crossdressing, el gusto por la exploración sexual o el contacto con otra persona del mismo sexo no convierte automáticamente a nadie en gay o bisexual. Solo revela la riqueza de la curiosidad y el placer humanos.
Una sociedad más abierta
Creo que nuestra sociedad necesita ser más abierta y comprensiva.
Todo lo que no está normalizado suele atraer desprecio, humillación o violencia, algo que me repugna. Más aún sabiendo que muchos que dicen apoyar estas prácticas luego buscan encuentros a escondidas con damiselas trans o mujeres con cuerpos “no normativos”, mientras en público solo muestran mujeres “perfectas”, como adornos.
Ojalá nuestra sociedad cambie. Que los hombres dejen de esconderse y puedan explorar, disfrutar y vivir sin miedo al juicio. Que el deseo y la curiosidad no sean vergüenza, sino celebración.
Yo soy Mª Rosa Aleixandre Maset, o lo que es lo mismo, 3condons.








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